Account-based marketing

¿Qué es el account-based marketing (ABM)?

Equipo Artisma

Agencia de Marketing B2B

8 min lectura
¿Qué es el account-based marketing (ABM)?

Tu empresa vende un producto que solo compran unas doscientas plantas en el país, y la estrategia de marketing es la misma que usaría una tienda en línea: anuncios abiertos, contenido para todos y un formulario a la espera de que alguien llegue. En seis meses llegaron cientos de contactos y ninguno de esas doscientas plantas. Mientras tanto, la única cuenta que ventas sí quería abrir recibió el mismo correo genérico que el resto, y no contestó.

El ABM invierte la lógica del marketing masivo: primero se eligen las cuentas que tu empresa quiere ganar y después se diseña, para cada una, el contenido y el contacto que necesita su comité de compra.

Cuando el mercado cabe en una lista, el embudo abierto desperdicia

El marketing tradicional funciona como una red: se lanza amplia y se espera que caiga algo. Esa lógica tiene sentido cuando el mercado son miles de compradores anónimos. Cuando tu mercado son doscientas plantas con nombre, dirección y gerente de compras conocidos, la red captura ruido y deja pasar justo a las empresas que importan. El account-based marketing parte de la lista y trabaja hacia adentro.

El costo de hablarle a diez mil para llegar a doscientos

Cada peso que gastas en un clic de alguien que no está en tu lista es presupuesto que no vuelve, y cada hora que ventas dedica a calificar contactos fuera de mercado es una llamada que no se hizo a una cuenta objetivo. En mercados concentrados, el embudo abierto produce reportes con muchos leads y pocas oportunidades, y la conversación con dirección termina en la pregunta de por qué el pipeline no crece si el marketing «funciona».

Cómo funciona el ABM en la práctica

El ABM se ejecuta en tres pasos que se repiten por cuenta: seleccionar, mapear y activar. Ninguno de los tres es una campaña masiva; los tres son trabajo conjunto entre marketing y ventas sobre una lista compartida.

Selección de cuentas: criterios y lista

La lista se construye con criterios escritos: industria, proceso, volumen, ubicación, tecnología instalada y valor potencial. De ahí salen entre veinte y cien cuentas, según el tamaño de tu equipo comercial, ordenadas por prioridad. Una lista de quinientas cuentas «objetivo» es una lista de nadie; una de cuarenta con dueño asignado es un plan de trabajo.

Mapa del comité de compra: quién decide, quién influye, quién bloquea

En una planta industrial, la compra de un insumo o un servicio pasa por varias manos: el gerente de producción que sufre el problema, el de calidad que valida, el de compras que negocia, el director que firma y, a veces, el ingeniero que ya tiene proveedor y prefiere no cambiar. El ABM identifica a cada uno por nombre y puesto, y decide qué mensaje necesita cada uno, porque el argumento que convence a producción no es el que convence a compras.

Contenido y contacto a la medida de cada cuenta

Con el mapa en la mano, marketing produce material que habla del proceso específico de esa cuenta: una página con su industria, un caso de una planta parecida, una propuesta de valor adaptada, un mensaje de LinkedIn que menciona su línea de producción. Ventas usa ese material en la secuencia de contacto, y los dos equipos registran en el CRM cada interacción con cada persona del comité. El resultado es una cuenta que recibe cinco piezas coherentes en vez de un correo genérico.

Los tres niveles del ABM y cuál le cabe a tu equipo

El nivel uno a uno dedica contenido y contacto exclusivos a cada cuenta; se reserva para las cinco o diez cuentas que pueden cambiar el año de la empresa. El nivel uno a pocos agrupa cuentas con el mismo proceso o la misma industria y produce material por grupo; es el que mejor funciona para la mayoría de las empresas industriales medianas. El nivel uno a muchos usa la lista para orientar campañas digitales dirigidas y páginas por industria; es el punto de entrada cuando el equipo es pequeño. Elegir el nivel según el equipo que tienes, y no según el que quisieras tener, decide si el programa sobrevive al primer trimestre.

Los tres niveles conviven. Una empresa puede trabajar uno a uno sus cinco cuentas estratégicas, uno a pocos los tres grupos de industria que concentran su mercado, y uno a muchos el resto de la lista con campañas dirigidas. Lo que cambia entre niveles es la cantidad de contenido exclusivo por cuenta y el tiempo del vendedor dedicado a cada una; lo que no cambia es que todas salen de la misma lista y se miden con las mismas métricas.

Cómo se ve un programa de ABM en una planta proveedora

Una empresa que fabrica empaque para la industria automotriz tenía un mercado de unas ciento cincuenta plantas y armadoras en el país. Su marketing consistía en anuncios genéricos y un blog para «la industria». Al pasar a ABM, ventas y marketing construyeron juntos una lista de treinta y cinco cuentas prioritarias, con un vendedor responsable por cada una, y mapearon en cada planta al gerente de logística, al de calidad y al comprador.

Marketing produjo tres piezas por grupo de cuentas: una página por tipo de proceso, un caso documentado de una planta comparable y una propuesta adaptada a la línea de cada cuenta. Ventas las usó en una secuencia de contacto por LinkedIn y correo dirigida a cada persona del comité, con cada interacción registrada en el CRM. En el primer trimestre lograron reuniones con una tercera parte de la lista; en el segundo, dos de esas cuentas entraron a prueba de producto. El reporte de leads mensuales, que antes se veía bien, dejó de importar.

Qué necesita tu empresa antes de arrancar

El ABM es una forma de trabajar, y antes de arrancar exige cuatro condiciones. Un CRM donde vivan la lista de cuentas, las personas del comité y cada interacción. Un sitio web con páginas por industria o por proceso a las que enviar a cada cuenta. Un perfil de empresa en LinkedIn que sostenga la conversación cuando el comité investigue. Y una propuesta de valor escrita, porque el contenido a la medida se adapta desde ella.

El sitio web como pieza del programa

Cuando una persona del comité recibe un mensaje a la medida, lo primero que hace es visitar el sitio. Si encuentra una página genérica, el esfuerzo del contacto se pierde ahí. Un sitio preparado para ABM tiene páginas por industria y por proceso a las que cada mensaje puede enlazar, casos con el nombre del sector, y un formulario o un asistente de captura que reconoce a la cuenta y avisa al vendedor responsable en minutos. El sitio deja de ser un folleto y se convierte en el lugar donde el comité confirma lo que el vendedor le dijo.

Marketing y ventas con la misma lista

La condición que más programas de ABM rompe es la separación entre marketing y ventas. Si marketing produce contenido para cuentas que ventas no persigue, o ventas contacta cuentas que marketing no preparó, el esfuerzo se duplica y el comité de compra recibe mensajes cruzados. La lista es una sola, tiene dueño por cuenta y se revisa en la misma reunión semanal.

Cómo se mide el ABM

El ABM se mide por cuenta, no por lead. Las métricas que importan son cuántas cuentas de la lista muestran interacción real, en cuántas se logró una reunión con alguien del comité, cuántas avanzaron de etapa en el pipeline y cuánto vale lo que avanzó. Un programa que reporta «leads generados» mide con la lógica del embudo abierto y no ve si las doscientas plantas se mueven.

En Artisma diseñamos programas de ABM para empresas industriales que venden a mercados concentrados, con el CRM, el sitio y el contenido conectados para que marketing y ventas trabajen sobre la misma lista de cuentas.

Preguntas frecuentes

¿El ABM sustituye al marketing de contenidos y a las campañas?

Los reorienta. El contenido se conserva, pero se produce para las cuentas de la lista y para su industria; las campañas se conservan, pero dirigidas a esas cuentas y a esos puestos. Lo que desaparece es el gasto en llegar a quien no está en el mercado.

¿Cuántas cuentas debe tener la lista para empezar?

Las que tu equipo comercial pueda trabajar de verdad en un trimestre. Para un equipo de dos o tres vendedores, entre veinte y cuarenta cuentas prioritarias con dueño asignado. Ampliar la lista es fácil; sostenerla es lo difícil.

¿Cuánto tarda en dar resultados?

Las primeras reuniones con cuentas objetivo suelen llegar en el primer trimestre; el avance en pipeline se lee a seis meses, porque los ciclos de compra industriales son largos. Medirlo por leads mensuales lleva a abandonarlo antes de tiempo.

Si tu mercado cabe en una lista y tu marketing todavía lanza la red a todo el mundo, las cuentas que importan reciben el mismo mensaje que las que no. Solicita el diagnóstico de tu estrategia en https://www.artismamkt.com y armamos la lista, el mapa y el contenido para las plantas que tu empresa quiere ganar.

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