Diseño web B2B
¿Qué es el diseño UX y qué resuelve dentro del sitio de tu empresa?
Equipo Artisma
Agencia de Marketing B2B

El sitio nuevo se aprobó en la sala de juntas, proyectado en la pantalla grande: fotografías de la planta a todo lo ancho, animaciones al desplazarse y un menú minimalista de cuatro palabras. Tres meses después, el director comercial nota que las solicitudes de cotización que llegan por la web cayeron a menos de la mitad y que los clientes de siempre llaman para pedir lo que antes encontraban solos. Al revisar el sitio junto a un cliente de confianza descubre por qué: los productos quedaron dentro de una sección llamada «Soluciones», con nombres de líneas internas que ningún comprador conoce, y el formulario de cotización creció a catorce campos, entre ellos RFC y presupuesto estimado. Cuando el archivo adjunto pesa demasiado, la página muestra un error y borra todo lo capturado.
Antes del lanzamiento, nadie en la empresa intentó pedir una cotización como lo haría un cliente. El sitio se evaluó por cómo se veía, y el comprador lo evaluó por lo que le permitía hacer. En la distancia entre esas dos evaluaciones trabaja el diseño UX.
El diseño UX organiza el recorrido del visitante dentro de tu sitio para que encuentre lo que busca y complete la acción que le importa, como pedir una cotización, con el menor esfuerzo posible.
Un sitio aprobado por su apariencia puede fallar en la primera tarea que intenta tu comprador
UX son las siglas en inglés de "user experience", experiencia de usuario. El diseño UX es la disciplina que planea cómo vive una persona el uso de un sitio: qué encuentra primero, cómo se orienta, cuánto esfuerzo le cuesta llegar a lo que busca y con qué impresión se queda al terminar. Trabaja con estructura, lenguaje, flujos y pruebas con personas reales, y deja las decisiones estéticas para cuando el recorrido ya funciona. Junto a él suele aparecer el diseño UI, que define la apariencia de cada pantalla; la diferencia entre ambos merece su propio artículo, así que aquí nos concentramos en la experiencia.
En esta serie ya revisamos qué secciones necesita un sitio B2B y qué debe mostrar la primera pantalla. El diseño UX conecta todo eso desde el punto de vista del visitante, porque una sección bien escrita aporta poco si el comprador nunca llega a ella o no entiende lo que encuentra.
Tareas del visitante: la unidad con la que se mide la experiencia
El diseño UX empieza con una pregunta concreta: qué viene a hacer cada visitante. En un sitio B2B las tareas se parecen de una industria a otra: confirmar que fabricas o das el servicio que necesita, revisar una especificación, verificar que atiendes su sector y su región, descargar información para el comité, encontrar a quién llamar y pedir una cotización. Cada tarea tiene un costo en clics, en tiempo de lectura y en dudas. Un buen diseño reduce ese costo en las tareas que más pesan en tu venta, y la prueba de que lo logró es que el visitante las completa sin pedir ayuda.
Cinco fricciones que el diseño UX elimina antes de que le cuesten una cotización a tu empresa
Arquitectura de información: dónde vive cada cosa y con qué nombre
La arquitectura de información decide cómo se agrupa el contenido y cómo se llama cada grupo. El error más frecuente en sitios B2B es ordenar el menú según la estructura interna de la empresa (divisiones, marcas propias, nombres de líneas) mientras el comprador busca por aplicación, por material o por problema. Una técnica sencilla para corregirlo se conoce como "card sorting": pides a algunos clientes que agrupen y nombren tarjetas con tus productos o servicios. La forma en que ellos ordenan la información suele diferir de tu organigrama, y es la que conviene reflejar en el menú.
Flujos de conversión: los pasos entre el interés y la solicitud
Un flujo es la secuencia de pantallas que recorre el visitante para completar una tarea. El diseño UX cuenta esos pasos y elimina los que sobran. Si el comprador está en la ficha de un producto, el botón de cotizar debería abrir un formulario con ese producto ya seleccionado; si llega a la página de una industria, debería encontrar ahí mismo el caso relacionado y la vía de contacto. Cada vez que el visitante tiene que regresar al menú, copiar un dato o repetir lo que ya indicó, el flujo pierde a una parte de las personas que lo iniciaron.
Formularios que piden lo necesario y perdonan los errores
El formulario es el punto donde el interés se vuelve oportunidad, y también donde más visitantes abandonan. Un formulario bien diseñado pide solo los datos que tu equipo necesita para el primer contacto, explica en el momento qué campo tiene un error y cómo corregirlo, conserva lo capturado cuando algo falla y confirma con claridad que la solicitud llegó. Pedir el RFC, el presupuesto o el volumen anual antes de la primera conversación filtra poco y ahuyenta mucho, sobre todo al prospecto que todavía compara proveedores.
Convenciones y carga cognitiva: que el visitante no tenga que aprender a usar tu sitio
Jakob Nielsen, uno de los referentes de la usabilidad, resumió este principio en lo que se conoce como ley de Jakob: las personas pasan la mayor parte de su tiempo en otros sitios y esperan que el tuyo funcione igual. El logotipo lleva al inicio, el menú está arriba, los enlaces se distinguen del texto y los botones parecen botones. Cada vez que un sitio rompe esas convenciones por originalidad, obliga al visitante a pensar en cómo usarlo en lugar de pensar en tu oferta. Esa carga mental se paga en abandono, sobre todo con un comprador que revisa cinco proveedores en una tarde.
Accesibilidad: un sitio que funciona para todas las personas del comité
El comité que evalúa a un proveedor reúne a personas de distintas edades, con distinta vista y en condiciones distintas: la oficina, la nave de producción, el sol de un patio de maniobras. Las pautas internacionales de accesibilidad web, conocidas como WCAG, piden entre otras cosas un contraste mínimo de 4.5 a 1 entre el texto normal y su fondo, textos alternativos en las imágenes y formularios que se puedan usar con el teclado. Cumplirlas ayuda a cualquier visitante a leer y usar tu sitio, y facilita que buscadores y asistentes de inteligencia artificial interpreten tu contenido.
Cómo trabaja el diseño UX antes de que exista la primera pantalla terminada
Buena parte del diseño UX ocurre antes del diseño visual, y por eso a veces pasa inadvertido en las propuestas. Su proceso tiene tres momentos.
Investigación: lo que ya saben tu equipo de ventas y tus datos
La investigación reúne lo que la empresa ya sabe de sus compradores. Tu equipo de ventas conoce las preguntas que se repiten en cada llamada, las objeciones habituales y las palabras exactas que usan los clientes para describir su problema. La analítica del sitio actual muestra por qué páginas entra la gente, dónde abandona y qué escribe en el buscador interno. Con algunas entrevistas a clientes recientes, esa información define las tareas prioritarias y el lenguaje del sitio.
Mapa del sitio, wireframes y prototipo: el recorrido antes del color
Con la investigación se arman el mapa del sitio y los "wireframes", esquemas en blanco y gris que muestran qué va en cada pantalla y en qué orden, sin la distracción de colores ni fotografías. Después llega el prototipo, una versión navegable que permite recorrer las tareas principales antes de programar. Corregir el orden de un menú o el número de campos de un formulario en esta etapa cuesta una fracción de lo que cuesta hacerlo con el sitio publicado.
Pruebas de usabilidad: ver a una persona intentar la tarea
Una prueba de usabilidad consiste en pedirle a una persona con el perfil de tu comprador que complete una tarea (encontrar un producto, descargar una ficha, pedir una cotización) mientras alguien observa sin ayudar. Nielsen sostiene que con unas cinco personas por ronda aparecen la mayoría de los problemas importantes, así que la prueba cabe en una tarde. Ver a un cliente buscar durante un minuto el botón que a tu equipo le parecía obvio convence más que cualquier opinión en la sala de juntas.
Señales de que la experiencia de tu sitio ya le cuesta oportunidades a tu equipo comercial
Los problemas de experiencia rara vez aparecen en un reporte con su nombre. Se manifiestan como síntomas comerciales que conviene leer juntos:
Tus vendedores responden por teléfono preguntas cuya respuesta ya está publicada en el sitio.
Muchos visitantes abren la página de cotización y pocos envían el formulario.
El buscador interno registra búsquedas de productos que sí vendes y que el visitante no logró encontrar.
Los mapas de calor o las grabaciones de sesión muestran clics repetidos sobre elementos que no responden.
Clientes de años te piden por correo documentos que antes descargaban solos.
Cuando aparecen dos o más de estas señales, el siguiente paso es observar a tres o cuatro clientes mientras intentan las tareas principales en tu sitio. Lo que se ve en esa sesión suele bastar para decidir qué corregir primero.
En Artisma trabajamos la experiencia desde la estructura: armamos el mapa del sitio a partir de cómo vende tu empresa y, antes de pagar, revisas un prototipo para confirmar que el recorrido funciona. Cada sección guía al visitante hacia una decisión concreta, ya sea escribir por WhatsApp, dejar su correo o agendar una cita, y la analítica queda activa desde el lanzamiento. En los planes Contenido y Crecimiento aplicamos además una mejora al mes basada en el reporte de métricas, porque la experiencia se afina con el comportamiento de visitantes reales.
Preguntas frecuentes
¿El diseño UX encarece el proyecto de un sitio web?
Forma parte del proceso de cualquier sitio bien planeado: investigación, mapa del sitio, prototipo y pruebas. Su costo es menor que el de corregir después un sitio publicado que no convierte, que suele terminar en un rediseño. Al revisar una propuesta, pregunta qué etapas de experiencia incluye y si podrás recorrer un prototipo antes de aprobar el diseño visual.
¿Cuánto tarda en notarse una mejora de experiencia?
Depende del tráfico del sitio. En un sitio B2B con pocas visitas diarias conviene medir durante varias semanas y comparar periodos equivalentes. Las señales cualitativas suelen llegar antes: menos llamadas para preguntar lo básico y solicitudes de cotización más completas.
¿Puedo mejorar la experiencia sin rediseñar todo el sitio?
Sí. Muchas mejoras se aplican sobre el sitio actual: renombrar el menú, acortar el formulario, agregar el botón de cotizar en cada producto o corregir el contraste. Conviene empezar por la tarea que más pesa en tu venta, casi siempre la solicitud de cotización, y avanzar con el resto por etapas.
Si tu sitio se aprobó por cómo se veía y nadie ha observado a un cliente intentar pedir una cotización en él, es probable que el recorrido tenga obstáculos que tu equipo ya no ve. Solicita el diagnóstico de tu sitio en https://www.artismamkt.com y te mostramos en qué tareas se atora hoy tu comprador y qué cambiaríamos primero para que llegue a la conversación con ventas.